viernes, agosto 05, 2011
El hombre es estúpido por naturaleza
Así es amigos, el hombre y por qué no también la mujer, son estúpidos por naturaleza. Y lo demuestran los datos, por ejemplo, según la última estadística publicada de moral, aprensiones y otros problemas socioculturales de la revista "Hola", el miedo número uno de la humanidad, es el de hablar en público. ¡Me parece increíble que la muerte ocupe el segundo lugar! Y digo increíble, porque esto me lleva a la siguiente reflexión: En un entierro, el hombre promedio prefiere estar dentro de la caja de pino, que citando unas palabras a los parientes... que si los deseos se cumpliesen con tan solo pensarlos, más que a un entierro, asistiríamos a un suicidio colectivo.
Y mira que para mí más aterrador es lo de tirarse en paracaídas, desde un avión que está volando a 2000 metros de altura y a una velocidad de más de 300 Kilómetros por hora. En serio es aterrador, que cuando estés cayendo, te surja la vil pregunta: ¿cuál es la función del casco...? Porque a ver, uno se lo pone como medio de protección ¿no? Quiero decir, que el casco, en el hipotético caso que te metas una yoya a 2000 metros de altura y a una velocidad de 9,8 m/s² te va a amparar de todo peligro. Si es que hay muchas maneras de demostrar que a lo largo de la historia el hombre ha sido "poco listo", pero la del casco es la mejor. Me lo imagino. El hombre, como ser racional que es, resolviendo el problema... ¿Qué solución podríamos dar a todas esas actividades en las que el cráneo sufre de múltiples dolencias, fisuras y desgarros...?. Y el hombre mostró su racionalidad. En lugar de evitar esas situaciones, tiene que inventar unos sombreritos de plástico y colorines, para seguir rompiéndonos la cabeza. Pero no satisfechos con el invento, tenemos que aplicar una ley que obligue a usar el casco. O sea: ¡es obligatorio proteger un cerebro que funciona tan mal que ni siquiera intenta evitar que el cráneo en el que reside se rompa!
Pero amigos, esto no acaba aquí. No os creáis que el hombre es imbécil, solo en su aspecto colectivo no, el hombre va más allá, también es imbécil en su aspecto más individual. Todos nos creemos más inteligentes que los delincuentes. Ya sabéis, cada vez que pensamos: "me voy a meter en el mar, entonces escondo la cartera en las zapatillas para que no me la roben..." vale, mira tío, que tu cartera ha volado cuando vuelvas de hacerte esos larguitos delante de las chavalitas en bikini, es un hecho, pero al menos joder, no seas tan orgulloso y digas "Pues se me habrá caído dentro del mar" ¿En que parte del tanga la llevabas pillín?
Ahora, en cuestión de orgullo, dentro de la humanidad hay una categoría especial. Adulto, comprendido entre 25 y 40 años, con trauma psico-infantil por hincharse a ver de pequeño películas de Superman. ¿Acaso nunca habéis visto a un tipo llevando un colchón en el techo del coche? Va por la autopista a 140 kilómetros por hora con esa cosa monstruosa y tiene la mano fuera de la ventanilla, sosteniendo el colchón. No importa lo que lleve ahí arriba, siempre "está ayudando" con el brazo. Esa es una muestra clara del pensamiento "superhéroe masculino": el infradotado está convencido de que, si el viento intenta llevarse ese inmenso objeto rectangular a 140 kilómetros por hora, él puede estar tranquilo porque "lo tiene controlado".
Buenas noches
sábado, junio 11, 2011
El macho español "Texto "
Hablemos de especies protegidas… el macho español. Bien para que nos quede claro el concepto voy a dedicar una quitadita de gafas a todas las pivis-churris que han venido. Muchas gracias. Bien, el macho español no se quita las gafas como Sánchez Dragó, el macho español se quita las gafas rajando patilla. Esto es…. bien, queda claro el concepto. Ubicación ¿ dónde podemos encontrar al macho Español ? en las puertas de las discotecas intentando entrar con calcetines blancos. Cuidado que en las puertas hay un portero, no te enfrentes a él porque por algo le llaman portero…. porque las para todas. Hay un truco muy bueno, tú te acercas al portero y le dices:
- oye perdona 4x4x 4 ¿ cómo se llamas las uvas estas secas que van muy bien con el ron ? estas uvas secas….
- Pasa.
- Vamos para adentro.
Una vez dentro, el macho español no baila. No como estos bacalaeros repartecartas. Te pides tu consumición, yo normalmente prefiero la cerveza, y la cerveza es como cuando juega la selección española, si no es con Malta no es buena…. y no os dejeis llevar por los estupefaccientes porque últimamente es que está lleno de porreros esto. El otro día se me acerca uno y me dice:
- Oye ¿ tienes un papel ?
- Vamos a ver ¿ tú quién te crees que soy ? ¿ Almodovar ? ¿ qué estas diciendome tú ?
¿ Dónde también podemos encontrar al macho Español ? en su coche. Un coche turbo…. que lo ” turbo ” su padre, lo ” turbo ” su hermano y no lo tiene él. En el salpicadero de atrás, el fabuloso perrito de muelle, y la música a todo volumen. , que cuando alguien pase por tu lado se oiga. Yaturi! …. y el pringado de la gasolinera. Yatori!….. coño! Y” yatorito “ ay torito bravo!
Cuidado una cosa, que no todo son alegrías. El macho español, está expuesto a trampas. Se sienta a ver una película y dice :
- Hombre, una de Clint Eastwood, vamos alla….. los puentes de Madison..No la he visto pero sale Clint Eastwood….. Venga, dale Clint…. está flojito en esta. Dale Clint, venga….. deja de hablar ya hombre….. Cargate un puente…. dale Clint…. Joder, se quieren mogollon tio!…
Eso no se le puede hacer a un macho Español. por favor! . Si empezamos así, acabamos subtitulando a Rambo,. Cuidado ! expresión verbal. El macho Español debe utilizar tres frases fundamentales ninguna más.
Tres frases que son: Ya ves, aquí y a mi ritmo. Ya está. Vale Para todo.:
- ¿ Qué tal ?
- Ya ves.
- ¿ Dónde dejo esta copa ?
- Aquí.
- ¿ Y en el plano sexual ?
- A mi ritmo.
Cuidado, esto cuenta en la expresión verbal pero la expresión corporal es fundamental. El gran un, dos, tres…. atención. Lo voy a hacer lento para los que estabais pestañeando. Un…. dos…. tres… atención. Llegas y dices:
- ¿ qué pasa tron ?
Está vendido. Bien, cuidado, atención la sujección del cigarrillo o pequeño bastoncito incandencente de fumar. El cigarrillo se sujeta con tres dedos y se da la toma con el índice y ya está. No cogiendolo con dos deditos, subimos la manita y decimos ” Hola ¿ qué tal ? ” ….
La forma de sentarse, por favor…. esto ¿ qué es ? . El macho español debe tener tres palabras fundamentales que son: Promoción, promoción y promoción ¿ Me entendeis ?
Pasamos a un capitulo de la expresión corporal muy importante, la tocada de ” paquete “…. la clásica o la disimulada ” Hola ¿ cómo estás ? “ . La tocada de ” paquete ” que las chicas siempre dicen:
- ¿ Por qué os tocais tanto ” el paquete ” los tios ?
Un momento, las tias decís que pensamos con el miembro viril. No es cierto. Él va a su bola…. nosotros somos otro ente aparte. Tú puedes estar pensando en un viaje a Suecia con Luis Aguilé que eso va para arriba…..es otro ente, otro amiguito. Como cuando tienes un amigo en la vida real y le dices :
- Eh tronco mira que piva.
Es lo mismo , eh mira que ” piva “….. le estas avisando ¿ no ?
- Vamos a una entrevista de trabajo
- Vamos para adentro….
Un momento, que si se da el caso que hay dos machos españoles que se ven frente a frente dicen:
- Hola tio ¿ cómo estas ?….
- Ya ves, aqui…..
¿ Qué significa todo esto ? pues significa lo siguiente:
- Aqui estan mis huevos.
- Y aqui los mios .
Pero luego se los tocan a la vez y dicen:
- Son cojonudos ¿ eh ?
Porque es muy bonito. Aparte de esta imagen agresiva, el macho Español nunca llega a pegarse . Siempre es una cosa más o menos como:
- ¿ Qué ? ¿ qué ‘ ¿ qué ?…… te estoy tocando…. ¿ qué ? ¿ qué ?….. ¿ QUÉ ?
Recordadlo muy bien que el macho español existe. Muchas gracias.
Reacciones estúpidas ante el miedo
Porque vamos a ver, tú estás por la noche en la cama y oyes un ruido extraño, ¿y qué haces? ¡Te tapas con la sábana! ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que la sábana es antibalas? ¿Que si viene un malo con un cuchillo no va a poder atravesarla, se le va a doblar la hoja? ¡Hombre, por favor!
¿Y cuando nos da por mirar debajo de la cama? ¡Hombre, que ya tenemos una edad! Además, suponiendo que haya un asesino debajo de la cama, ¿qué ganas mirando? ¡Que te mate antes! Muy bien, fantástico. ¿Se imaginan que un día nos encontrásemos a alguien debajo de la cama? ¿Qué le diríamos?:
-Buenas nocheeees... ¿Qué? Asesinando, ¿no?
-A ver, hay que ganarse las lentejas.
-¡Pero hombre de Dios! Salga de ahí que se va a quedar frío. Ande, suba, que va a coger asma con tanta pelusilla. Máteme en la cama, que estará más cómodo.
Otra reacción estúpida ante el miedo es mirar dentro del armario, que ya es el colmo. Porque, vamos a ver ¿a alguien le cabe un señor dentro del armario? Pero si el día que planchas no sabes dónde meter toda la ropa, ¿cómo se va a meter un tío ahí dentro? Otra situación. Oyes un ruido raro en casa y te levantas, 'acojonao', en calzoncillos, y preguntas: -¿Hay alguien? ¿Pero qué crees, que si hay alguien te va a contestar? Lo mejor es cuando llegas a la conclusión de que si hay alguien sólo puede estar detrás de la puerta del cuarto de baño, porque lo demás ya lo has registrado y, ¿qué haces? Asomas la cabeza poco a poco, más que nada para que, si hay alguien, te dé a gusto. ¡Ay!
Otra. Vas en un coche y, de repente, el conductor empieza a correr como si fuese Carlos Sainz, pero sin Carlos y sin Sainz, y tú acojonado. ¿Qué haces? Lo normal, protegerte: te agarras a la asita de plástico que hay encima de la puerta. Ya se puede estampar si quiere, que tu vas cogido a la asita... En esta situación, las madres lo que hacen es que se agarran al bolso y se lo ponen delante, como si fuera un airbag.
¿Y cuando vas en bicicleta bajando una cuesta y aquello se embala? ¿Qué es lo que se te ocurre? Quitar los pies de los pedales. ¡Muy bien, muy inteligente! Cuando te descontrolas del todo, sueltas también las manos del manillar. Eso es. Pero ¿qué crees que va a pasar? ¿Que vas a salir volando como E.T.?
Cuando nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos? Poner el culo tan duro que la aguja rebota. Sabemos que duele más, pero no podemos evitarlo. Y es que el miedo nos incita a hacer una idiotez detrás de otra: tienes que bajar al garaje y no hay luz. Empiezas a pensar en fantasmas o en si habrá alguien escondido y, ¿qué haces? Cantar. ¡Miedo, tengo miedo, no lo sabes tú muy biebebeben! Eso es, da más datos. Lanza una bengala.
¿Y qué pasa si vas por la calle y de pronto ves a alguien y piensas que te va a atracar? Pues te cambias de acera. Seguro que si es un atracador, pensará: "Mierda, otro que se me ha cruzado de acera, qué nochecita llevo". Pero ¿por qué hacemos esto? ¿Qué pasa?, ¿que los atracadores sólo atracan en la acera de los pares? ¡Ay!
El otro día iba en el ascensor con una mujer a la que no conocía de nada y de repente el ascensor hizo un extraño: "Brramb". ¿Y qué hizo la señora? ¡Agarrarse a mí! Es una reacción típica de las mujeres. Deben de pensar que los hombres no caemos cuando se descuelga un ascensor.
No hay que olvidar que unidas a nuestras reacciones estúpidas están las que tiene el cuerpo por su propia cuenta. Una de ellas es temblar. Si por ejemplo hay un ladrón en casa y nos escondemos debajo de una manta, el hombre no tienen problemas para encontrarnos. Nos ponemos como un móvil en posición vibrador.
Otra reacción estúpida es la de quedarte paralizado. Si viene un coche hacia ti y está a punto de atropellarte, esto es todo lo que se le ocurre a tu cuerpo, quedarse quieto.
Más reacciones que tiene el cuerpo por su cuenta: gritar. Claro que sí, muy lógico. Si estás friendo un huevo y se te prende la sartén ¿qué se te ocurre? Gritar. Te pones a gritar como un loco: -¡¡Que se me queman los huevos!! Y si viene otra persona, se une a ti con sus gritos: -¡Que se te queman los huevos! Pero ¿qué pretendemos? ¿Apagar el fuego a gritos? ¡Hombre, por favor!
Y luego está lo de cagarse de miedo. ¿Habrá algo más estúpido y más inútil que cagarse de miedo? Bueno, sí, morirse de miedo. Ahora, eso sí, ¡que me esperen muchos años!
sábado, mayo 14, 2011
De compras
Un hombre y una mujer pueden ir juntos a muchos sitios. Pueden ir juntos al cine. Pueden ir juntos a la playa. Pueden ir juntos al Sáhara o a Soria. Hasta pueden irse juntos a la cama. Pero donde jamás, jamás, jamás deben ir juntos es... de compras. No. En eso somos incompatibles. Yo, porque no lo aguanto. Ella, porque dice que la estreso. ¡Qué la estreso!
De entrada, te engaña:
-Cariño, no vamos a tardar anda...
Y te tiras seis horas de compras.
Luego, te asusta: vas con ella por la Gran Vía y de repente...¡Abducción! ¿Dónde está? Miras a un lado y a otro...¡Ha desaparecido! Cuando la encuentras está como Spiderman, pegada a un escaparate:
-Pero mira qué suéter...
Los hombres somos diferentes. Nos interesan las cosas prácticas, útiles, realmente indispensables. Yo que sé: barbacoas, un gato para el coche, una caja de herramientas con setenta y tres tipos de destornilladores, ¡un cortacésped! Sí, vale, no tengo jardín, ¿y qué? ¡Es tan bonito! Me lo llevaría a casa para pasarlo por la moqueta: "Ueeeeeeeeggg...Ueeeeeeegggg".
Pero ellas no nos entienden:
- ¿Qué miras? Te paras en unos sitios... Y no nos entienden porque las mujeres van de compras, y los hombres vamos a comprar. Y no es lo mismo. Comprar es:
"Deme usted dos clavos del seis". E ir de compras es:
"sólo tengo siete horas para las trescientas treinta y nueve tiendas de este centro comercial y tengo que verlas todas" ¡Y luego soy yo el que la estreso!
Una mujer puede estar toda una tarde de compras sabiendo de antemano que no va a comprar nada. Entra en la boutique y dice:
-Quiero probarme ese vestido, ése y ése.
Y va de camino al probador va lanzando mensajitos:
-Lo veo un poco pequeño de arriba, y éste me va a hacer bolsas...
La dependienta se percata de que va de farol, y pone cara de odio. Pero a ella le da igual, y se prueba media tienda. A la hora y media, sale dejándoles todo como si hubiesen entrado los bomberos, y nada más pisar la calle comenta:
-Nunca compro en este sitio por lo bordes que son las dependientas...
Un hombre jamás hace eso. En cuanto te pruebas tres cosas, te sientes culpable; el dependiente también lo sabe, y se aprovecha de ti:
- Sí, sí, la chaqueta me gusta, pero es que creo que le valdría a Pavarotti.
- ¿Que se la ve grande? No, hombre, grande no, es amplia, pero es su talla... usted es que es ancho de hombros, se nota que hace pesas, ¿eh?
- ¿Quién yo?
- ¿No? ¡Quién lo diría! Cruce así los brazos, ¿a que no le tira? ¡porque es su talla!
- ¿Y una tallita menos?
- No, sólo me queda esa talla, tengo que recibir, pero le quedaría pequeña... Y con esa chaqueta lo que le queda que ni pintado es cualquiera de estas dos camisas, llévese las dos, y esta corbata que le hace juego con los botones...
Si el dependiente es hábil te puede vender hasta tres chaquetas: una negra, una azul y una fucsia, por si vas a Miami.
Cuando un hombre va a comprar, lo que quiere es acabar pronto:
- Deme usted unos zapatos.
- ¿Color?
- Negros.
- ¿Número?
- Cuarenta y dos.
Ya está. Una mujer no. Si encontrara los zapatos en la primera tienda, se le estropearía la tarde.
Disfruta buscando:
- Quiero un zapato mixto destalonado, tacón cubano, rojo, pero muy rojo, con reflejos anaranjados...
¡Toma, búscalos!
De compras con una mujer, te conviertes en el hombre objeto.
Concretamente, en perchero: en la puerta del probador, sosteniéndole el bolso y el chaquetón, cargado con cuatro conjuntos y dos combinaciones. Ella se asoma y dice:
- Cariño, dile que te de una tallita más, y que si lo tiene en azul.
Pero eso no es lo peor de los probadores. Lo peor es saberte rodeado de mujeres desnudas de las que sólo te separa una cortina minúscula que se mueve continuamente. ¿Dónde miras para no parecer un guarro?
¡A las cortinas no! ¡A la dependienta tampoco! Te haces el aburrido. ¿Que está Claudia Schiffer en bolas en la cabina de al lado? ¡Y a mí qué! A mí lo que me pone es el fluorescente del techo.
Cuando los que nos probamos la ropa somos nosotros, peor:
- Te vas a probar éste y éste, y aquél, y si lo tienen en rojo, también.
Y se pasa el rato descorriendo la cortina del probador para que todo Dios te vea en calzoncillos. O te mete a la dependienta dentro y te miran ambas como forenses en una autopsia.
- Si es que como no tiene cintura y ha sacado el culo plano de su padre...Siempre tengo el mismo problema para encontrarle ropa. ¡Y yo la estreso! ¡Yo! Y después de comprar, ¿quedan satisfechas? ¡No! Se siguen parando en todos los escaparates:
- Mira estos zapatos con tacón carrete, y más baratos, no me tenía que haber comprado los otros, pero como tú me metes esas prisas...
Una película se acaba, los viajes al Sahara o a Soria, también...pero si quieren ustedes saber lo que es la eternidad, no tienen más que ir de compras con una mujer.
Ahora, que yo no se lo recomiendo.
el club de la comedia
miércoles, mayo 11, 2011
Los hoteles
Muy buenas noches.
¿Ustedes se han dado cuenta, de lo raros de que son los hoteles? Que cuando llegas, te ayudan a subir las maletas a la habitación, pero cuando te vas, no te las baja ni Dios.
Es curioso, cuando vas en el ascensor dices: Bueno, pero coño, como puede haber tantas fotos del comedor, joder. Pues por el mismo motivo, pues podría haber también en el comedor muchas fotos de ascensores.
Hay otra cosa que es muy rara. ¿Qué es lo de los cuadros? Dios mío, es patético. ¿Quién coño pinta los cuadros de las habitaciones? Pues tiene que ser la mujer del dueño, vamos, digo yo. Yo después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que en los hoteles solo se pueden hacer dos cosas, que son: O dormir o robar. No se han fijado, que nos tratan como si fuéramos delincuentes, tu entras y lo primero que hacen es pedirte la documentación. Joder, ya estás fichado. A partir de ahí, te sientes tan vigilado que incluso tienes reparo en coger uno de los caramelos que hay en la cestita. ¿Es increíble, no? Tu estás pagando 26.000 pesetas por dormir una noche en una habitación y coges el caramelo, así, jodido. Bueno, y si es de anís y no te gusta, pues te jodes.
Otro de los datos que nos indican que para ellos, nosotros somos unos chorizos es la llave. Hay que joderse como es la llave, es impresionante, ¿eh? O sea, es una cadena con un bolón de metal impresionante. Que lo coges y dices: Bueno, coño, o sea, joder, pero es que parecemos presos, ¿eh? Es más, viene el botones y te dice: ¿Quiere usted que le ayude a subir el equipaje? Dices: No, ya llevo yo el equipaje, suba usted la llave hombre.
Pero ellos están al día, sí. La putada. Efectivamente. Ahora vas y te dan una tarjeta de plástico. Dices: Pues mejor que la cadena y la bola... Vale, cojonudo. Subes a la habitación, introduces la tarjeta, y se abre la puerta. Dices: cojonudo. Pero claro, el problema es la luz. No hay Dios que encienda la luz. Bueno, y dices: Vale, cojonudo. Vamos a ver, otro paso: por fin hemos conseguido dar con el interruptor o introducir la tarjeta en su sitio, para que haya luz. Pues te pones a inspeccionar. Si el hotel es de muchas estrellas, entras y dices: "¡A ver que hay!". Ilusionado. ¡A ver que hay! Pues, joder, coño, hay hidromasaje, hay canal porno. Si no tiene muchas estrellas, entras y dices: “A ver si hay...” A ver si hay aire acondicionado, hilo musical... Y si no tiene estrellas. Pues entras y dices: Dios mío, a ver si no hay cucarachas. A ver si no hay uñas cortadas encima de la almohada.
Bueno, una vez has inspeccionado ya todo, entras en otro “A ver”: “A ver que puedo robar, hombre”. Me llevaré pues, la alfombrilla del lavabo, los ceniceros, las toallas. Las toallas, perdón, me ha recordado a mi novia. Sí, todas las toallas que hay en casa de mi novia son de la marca: Meliá. Ella dice que son estupendas. Incluso que es un algodón mucho mejor que el de Portugal. Y por otro lado, pues, sale más barata. Es muy rica.
Pero el protagonista de la habitación es el albornoz. Bueno, eso es increíble. Ves el albornoz y dices: “¡Joder!”. Bueno es que hay algunos que tienen hasta capucha como el que tenia Rocky. Dices: Bueno, éste cae seguro. Tu te acercas al albornoz, pero hay una nota al lado que dice: “Si quiere usted uno de nuestros albornoces, pues puedes ponerse en contacto con el recepcionista, son 10.000. Y 10.000, vamos no me jodas. Ahora mismo bajo hombre, espérate un momento. Coges el albornoz, dices: “Serán chorizos, pues no me quieren cobrar por esto 10.000 pesetas”. Y cuando vas con él, ya, que lo tienes cogido, te encuentras de frente con la pantalla de la televisión, y ves que pone: “Bienvenido al hotel señor San Francisco”. Dices: ¡Hostias! ¡Hostias! Estos cabrones me tienen controlado, a ver como veo yo la película porno ahora.
Bueno, lo dejas, te vas al armario, pones unos suéteres. Al abrir el armario te encuentras una caja fuerte. Coño, una caja fuerte, pues te sorprende. Dices: “Joder, para que estará?”
Bueno, te quedas pensando. Ahora voy a tomarme una copa, vas al minibar, lo abres, y entonces es cuando entiendes porqué está la caja fuerte. La caja fuerte está para meter en la caja, el agua mineral, los panchitos, el chocolate y el albornoz. Ahí te cabreas y dices: “Uy, a mí me parece que los me están desafiando hoteles. Y entras en otro “A ver”: “A ver quien es más chorizo, hombre!”. Coges, pones el secador a toda leche, el agua, la bañera, el hilo musical, todas las luces, en fin, que te pones morao. Ahora se van a joder. Es más, incluso te tomas las copitas, y todo lo que hay en el minibar y rellenas ingenuamente con agua las botellitas. Te acuestas, pero, amigo mío! Ahí te tienen preparada la venganza, cabrones. La venganza del interruptor. Quieres descansar y haces así y resulta que para desconectar la luz de la mesita de noche, pues se enciende la de al lado. Encima estás jodido porqué estás solo. Vas a poner la otra y se enciende la del salón, pones no sé que y se enciende la del baño. Ya te cabreas tanto, y dices: “Mira, pensándolo bien, a mí me da igual joderme, voy a meter los dos dedos en el enchufe a ver si provoco un cortocircuito y lo jodo todo. Seguro que los interruptores, los ha diseñado la mujer del dueño del hotel. Pues se va a joder, que lo arregle ella. Lo que pasa es que luego, cuando bajas a recepción y te dan la cuenta, pues, te das cuenta de que has perdido la batalla. Es verdad, yo me he pasado al otro bando, es cierto. Estoy ahora mismo invirtiendo, es más, voy a hacer un hotel. Tengo un primo que se llama Guillermo y vamos a inaugurar en breve, están todos ustedes invitados, un hotel que se llama: “Guillermo Hotel”.Buenas noches señores.
el club de la comedia
martes, febrero 24, 2009
miércoles, enero 14, 2009
CAJAS DE BOMBONES Y GALLETAS SURTIDAS, ESAS GRANDES DESCONOCIDAS
No las abrimos porque son un regalo. Ni aunque nuestros hijos estuvieran aullando de hambre.
Cariño, ya no queda carne de perro en la nevera, y los niños pasan más tiempo desmayados que conscientes... ¿no crees que ha llegado la hora abrir la caja de bombones ¿Qué le vas a decir? ¿que sí?, ¿y si mañana tuvieras que hacer un regalo...?
Son un regalo reciclable. Según nos llega la escondemos en un armario... además no es necesario abrirla, hemos desarrollado el oído a tales niveles que simplemente con agitarla ya decimos tate, bombones, al armario; Y allí se quedan hasta que seamos nosotros los que tenemos que hacer un regalo.
Las cajas de bombones ni se crean ni se destruyen, se reciclan.
Cuando nos la dan fingimos mucha ilusión. Como si se tratara de algo que nos hace falta, como unos guantes, una caja de herramientas... un marcapasos.
Bombones... ¿Quién te lo ha dicho?,... además a esta yo ya le había echado el ojo, ... menos mal que me la regalas porque tenía pensado comprármela yo; Pero mientras, ya estás diciendo: "esta se la coloco a mi hermana por su cumpleaños"
Las cosas cambian si el regalador está presente. En ese caso estás atrapado, hay que abrir la caja por pelotas.
El ritual: Lo primero es quitarle el papel con todo el cuidado del mundo. Me tengo que comer los bombones por pelotas, pero al menos el papel lo regalo.
Somos novatos en lo de comer bombones, nos los comemos con miedo. No en plan: ¡hala, pa dentro!, No, no. Le damos un mordisquito... analizamos su sección. No sabemos con qué nos vamos a encontrar.
Es como la ruleta rusa. Todos los bombones son aparentemente iguales y tanto te puede tocar el delicioso praliné, como la temida naranja (pausa) amarga (pausa) confitada.
NARANJA AMARGA CONFITADA ¡¿Qué retorcida mente sin escrúpulos puede inventar ese sabor?!, NARANJA bueno. Pero AMARGA y CONFITADA... Pero si la fruta confitada es lo que sobra de todas las cestas de navidad... ¿Por qué nos empeñamos en meterla dentro de los bombones?
Eso se solucionaría si se les marcara de un modo especial. Como se hace con los de licor.
Nadie se la juega con uno que este envuelto en papel rosado, o en celofán rojo. Ya sabes con qué te vas a encontrar... con el líquido pegajoso y con la cereza seca. Nadie se los come y todos en paz.
Pero si ustedes son pobres, como yo, lo más parecido a una caja de bombones que van a ver en sus vidas es la caja de Surtido Cuétara. La caja de galletas surtidas es como la caja de bombones de las clases proletarias.
Y la curiosidad es que, en las galletas surtidas, lo primero que desaparece son ésas que están envueltas en papelillo de color. Todo lo contrario que en las cajas de bombones.
Ahh..., deliciosas, chocolateadas y abarquilladas galletas. ¿¡ Cómo pueden estar en la misma caja que una que una galleta de arena!?... La han visto, ¿verdad? Una galleta que si la miras, parece arena. Luego la coges y dices Parece arena, La muerdes y dices Coño, esto es arena.
Cumplen las mismas funciones, se regalan, se llevan a meriendas... y sólo se sacan en ocasiones especiales. Por muy mal que vayan las cosas. Cariño, los niños han empezado a comerse a su hermanos muertos. No crees que deberíamos...
¿Qué le vas a decir? ¿Qué sí? ¿Y si mañana tuvieras visita?
La visita se va y los niños sólo tienen acceso a las galletas de arena o a las de cerámica... Pero en su mente hay una meta muy clara: el piso de abajo. Sí, todos sabemos que hay unas normas: no se pasa al piso de abajo hasta que no haya desaparecido la última galleta de arena. Pero los niños tienen sus propias consignas: Muerte a las galletas de arena, el barquillo para el que lo trabaja.
El hombre tiene esa extraña manía de sacar lo bueno sólo para las visitas. La Coca-cola, la vajilla buena, las galletas danesas, los cacahuetes bañados con miel y ligeramente salados. ¿No es un poco absurdo? Es como si en un momento íntimo con tu mujer... te reservaras el orgasmo por si baja la vecina.
No lo entiendo, de verdad. Buenas noches.
El club de la comedia
miércoles, junio 25, 2008
EL COLEGIO
El otro día tuve que ir a recoger a mi sobrino al colegio. Y me quedé alucinado. ¿Se han fijado en cómo salen los niños de la escuela? Es algo espeluznante. Salen despavoridos, corriendo en cualquier dirección, como endemoniados, empujándose y gritando... como huyendo de algo, que piensas: ¿qué les harán ahí dentro?
Yo recuerdo que de pequeño no salía del colegio de esa forma tan violenta.
Francamente, yo la mayoría de las veces... ni entraba.
A mí me decían:
- Enriquito: si quieres ser un hombre de provecho, vas a tener que estudiar un poco más.
Y yo les decía:
- Vale, pero si no quiero serlo, ¿puedo seguir como hasta ahora?
Pero a ellos les da igual, te cargan con un mochilón... ¡así de grande!, y te dicen que todo eso te lo tienes que meter en la cabeza...¡Pero qué empeño en meterme cosas en la cabeza! ¿No se dan cuenta de que no cabe?.
Además, en el colegio se aprenden muchas cosas inútiles.
Por ejemplo: ¿para qué se tiran tres meses enseñándote a diseccionar una rana?... Coño, ¡que te enseñen a pelar una gamba!
¿Y las matemáticas? Para empezar, te enseñan los conjuntos: estaban los conjuntos conjuntos y los conjuntos disjuntos. Muy bien, me ha sido muy útil en mi vida saber esto.
Ahora, el que cambió mi vida fue el conjunto vacío:
le enseñaba las notas a mi madre y ella me decía:
- Enriquito, ¿y este cero en matemáticas...?
- Mamá, no seas antigua, esto no es un cero, es un conjunto vacío.
Luego te enseñan a sumar, restar, multiplicar, dividir.. Y dices:
"Ahora me enseñarán a pedir un crédito en el banco..." Pero no. Lo que te enseñan es la raíz cuadrada... ¡Ay, amigos! ¡Qué gran tema la raíz cuadrada!
¡Lo bien que me ha venido a mí saber calcular la raíz cuadrada...! Sin ir más lejos la he usado... nunca. Francamente, ¿a ustedes no les parece que ha llegado el momento de plantear este asunto al Gobierno? La raíz cuadrada tendría que ser voluntaria, como la mili.
Y luego llegaba el profesor y decía:
- Chicos, os voy a poner unos problemas.
Pues... cojonudo: Llevo una mochila de ocho kilos, me llaman Carabesugo, me roban el bocadillo... ¡Y encima viene este tío a ponerme más problemas! Y dictaba:
- Si Pedrito tiene seis manzanas, viene su hermana y le quita dos, viene su primo y le quita otras dos y luego el perro se come una... ¿Cuántas manzanas tiene Pedrito? Pues no lo sé, pero, francamente, si quiere mi opinión... Pedrito es gilipollas.
Otra cosa que te enseñaban era el latín y el griego, las lenguas muertas...
¿A ustedes les parece bien que les enseñen lenguas muertas a los niños?
¡Con razón por la noche no pueden dormir!
¿Y la sinalefa? ¡Eso tiene que ser una guarrada! Yo me negué a estudiarla...
Y hablando de cochinadas: también te enseñaban los gases nobles...
Mire usted, a mí me parece muy bien que los nobles se tiren sus gases como todo el mundo,¿pero es necesario estudiarlos?
La clase de música... Muy bien, en casa no te dejan gritar ni jugar al balón en el pasillo, pero puedes soplar la flauta hasta que se te salgan los higadillos. Y tu madre ni mu... Total para aprender a tocar
"Debajo un botón, ton, ton..."
Por no hablar de la clase de gimnasia... ¿De qué te va a servir en la vida saber dar una voltereta? ¿Y saltar el potro? ¿Se imaginan que en un debate entre Aznar y Zapatero Aznar dijese: "Señor Zapatero, usted va a subir las pensiones y va a bajar la gasolina, pero, ¿sabe saltar el potro...?
Déjese de demagogias... Salte el potro señor Zapatero, salte el potro"
La única vez que yo estuve atento en el colegio fue cuando explicaron la reproducción humana. Aunque tampoco me sirvió de mucho: primero te hablaban de un guisante... después de unas abejas que salían de su colmena y llevaban el polen por ahí.. Y luego te enseñaban unos dibujitos de una pareja en pelotas... Que yo pensaba: ¿Y aquí quién de los dos tiene el guisante...?" Pero ahí no se acababa el follón, porque yo sabía que había una cosa que se metía en algún sitio... Y además estaba la cigüeña... Con lo que me fui a mi casa pensando que la reproducción humana consistía en que una cigüeña metía un guisante en una colmena y una abeja lo esparcía...
Muy bien... Yo no quiero molestar, pero entonces. ¿para qué me sirve a mí la polla?
En fin, amigos, que según lo que nos enseñaban en la escuela, un hombre de provecho es un tío que habla lenguas muertas, come guisantes, da volteretas y toca la flauta... ¡Coño, este tío es Kung Fu!
Enrique san francisco / club de la comedia
lunes, junio 02, 2008
¿QUé ES SEXO Y QUé NO ES?
Creemos saber lo que es el sexo, pero no es del todo cierto. Por ejemplo, ahí tenemos a Bill Clinton: presidente de EE.UU., un señor con estudios... y sin embargo, dice que el sexo oral no es sexo. Yo creo que la opinión de Clinton en lo que se refiere a qué es o que no es sexo, no es fiable. Es verdad que se trata de una cuestión polémica y a veces la gente se excita demasiado hablando del tema. Así que vamos a poner algunos ejemplos prácticos de lo que es lo que no es sexo para evitar enfrentamientos.
Por ejemplo, si tú acompañas a una amiga a una tienda de lencería... ¿Es sexo? ¡Sí! ¡Uff! Cómo no va a serlo, esa tienda llena de bragas, ellas probándose sostenes, todo lleno de fotos de mujeres despampanantes, con saltos de cama, con piernas larguísimas, con tangas, wonderbras... ¡Joder, claro que es sexo!
¿Y qué me decís del sexo anal? Un rumor, un mito urbano. Nunca se ha visto, pero todo el mundo tiene una amiga que tiene otra amiga, que conoce a una amiga que es enfermera en Urgencias, que dice que está acostumbrada a ver llegar personas con objetos insertados en el orificio vedado, como se diría en México. ¿Eso es sexo? Francamente, depende:
Si es una botella de cerveza, no es sexo: es que tiene gases.
Y, ¿si es una merluza? ¿Eso es sexo? Pues no, eso es nouvelle cuisine.
Yo conozco el caso de un señor que llegó a Urgencias con un reloj de cuco encajado en salva sea la parte. ¿Es eso sexo? Podría ser zoofilia, al tratarse de un cuco, pero, joder, también podría ser artesanía Suiza.
Y el urólogo, ¿es sexo? ¡Eso es sexo duro! Llegas, te ponen mirando a La Meca, y te repente aparece un doctor, vestido correctamente con su bata blanca, se coloca un guante y te mete un dedo por el culo... Te quedas así, y le dices:
- Oiga, por lo menos me podía haber besado antes.
Entonces el doctor, con una amable sonrisa de oreja a oreja, te dice:
- Yo creo que está bien, pero para tranquilizarnos le vamos a introducir una pequeña cámara...
- ¡Oiga, si quiere que me quede tranquilo, deme un valium! Y además, ¿qué quiere decir pequeña? Para mí, pequeño es algo milimétrico. Para él, igual es un turista japonés, que también es pequeño y lleva cámara...
Qué es y qué no es sexo también depende de si eres hombre o mujer. Por ejemplo: muchas mujeres se quejan de que tienen que fingir el orgasmo. ¡A mí qué me importa! ¿No tienes tú que quedarte a dormir aunque no te apetezca?
¿Y si la cama chirría? ¿Es eso sexo? Pues sí, porque estás jodiendo al vecino.
¿Y el top less? ¿El top less es sexo? O sea, que te tiras un año saliendo con una tía hasta que consigues por fin verle las tetas, y luego se va un fin de semana a la playa... ¡y se las enseña a todo el mundo! ¿Es eso sexo? Eso no es sexo, es una putada.
martes, marzo 11, 2008
LAS MADRES
Lo primero que les enseñan en el curso es a repetir mucho las cosas. Por eso, cuando eres bebé hablan contigo como un disco rayado:
- ¿Cómo estás? ¿cómo estás? ¿cómo estás?
Seguro que si el bebé pudiera hablar, les diría:
- Hasta el gorro, hasta el gorro, hasta el gorro...
En el cursillo también les dan clase de lenguaje, y aprenden a incluir en todas sus frases el "mi" y el "me". Un ejemplo: "mi niño no me come", "mi niño no me duerme". Son tan posesivas que en la agenda, ponen todos los teléfonos de sus hijos en la letra M: "mi Paco","mi Alberto","mi Jose".
Gracias a estos cursillos, las madres son capaces de hablar de dos temas la vez:
- Mamá, quiero hablar contigo.
- ¿Qué te pasa, hijo mío? ¡No arrastres los pies!
- Es que estoy pensando en dejar de estudiar...
- ¡No te toques los granos! ¿Pero cómo vas a dejar los estudios?
- Es que no me gustan
- Uy, hay tantas cosas que no me gustan a mí...¡Ponte derecho, que te va salir chepa!
Y llega un punto en que, sin saber porque, ambos mezclan las conversaciones y acaban por zanjar ellas la cuestión:
- Pero ¿cómo vas a tener ganas de estudiar si no arreglas tu habitación? Venga, que no hay quien entre...¡Y estudia!
En estos cursillos de madre les inculcan, sobre todo, tres principios: Que tome calcio, que respete las dos horas de la digestión y que en invierno se tape la boca. Aunque tengas noventa años y tu madre ciento veinte, al salir camino de la UVI te gritará:
"Julián, tápate la boca!!".
Por supuesto, el cursillo también incluye clases de estilo y moda. Una madre siempre sabe lo que es moderno y se empeña en llevarte de compras y vestirte a la última.
- Uy, esta camisa es preciosa, hijo
- No.
- Pero ¿cómo que no? Si es lo que se lleva ahora.
- Lo que se lleva ¿dónde?¿en el circo de Ángel Cristo?
Además, todas las madres son videntes.
- Niño, que te vas a caer.
Y te caes.
- Niño, no comas tan deprisa que te vas a atragantar
Y te atragantas.
- Hijo, ten cuidado que ésa es un lagarta.
¡Y es una lagarta!
Hay que reconocer que en estos cursillos son bastante profesionales. Y es que incluyen hasta nociones de policía. Las madres se transforman en auténticos sabueso: "tú has fumado". O "tú has bebido". O "esos calcetines llevan tres días sin cambiarse". Creo que en los aeropuertos, los agentes, en vez de con perros, deberían ir con su madre. Lo que no les enseñan en el curso a las madres, es que sus hijos crecen.
Ya vives solo, vas a verla cada quince días...pero eso no les impide seguir cebándote: te pone en la mesa la comida de dos semanas, y se sienta al lado y empieza:
- ¿qué pasa, no está bueno? Venga, termínate las albóndigas, el bacalao, los pimientos rellenos y el cochinillo...y come pan. ¿Te pelo una naranja?
Porque una madre nunca está satisfecha. Por mucho que hagas, ella nunca estará contenta. ¿Quiere que te cases?
- Vale, pues me caso. ¿Estás contenta?
- No, que ésa es una lagarta.
- Vale, pues me divorcio.
- Pues no, ¿qué va a ser de tus hijos?
- Mamá me ha tocado la lotería, ¿estás contenta?
- No, menudo palo te va a dar Hacienda.
- Mamá, me han nombrado Presidente del Gobierno.
- Bueno, pero tápate la boca, que coges frío.
Pero aunque todas las madres hacen siempre las mismas cosas, ninguna hace la sopa del cocido como tu madre, ninguna te pela la naranja como tu madre, ninguna te tapa la boca como tu madre, cuando hace frío.
el club de la comedia.
viernes, febrero 15, 2008
lunes, enero 28, 2008
LOS JUEGOS DE MESA
Buenas noches. Buenas noches. Yo soy un reconocidísimo experto a nivel mundial en un tema, que a nadie le importa un carallo, los juegos de mesa, y así nos va, a punto de terminar una partida a la oca y nadie sabe lo que hay que hacer, al final de la oca, la gran duda es como al aparcar un coche, ¿se llega y ya está, o hay que rebotar y rebotar hasta que se entra justo? Nadie lo sabe, pero hay una frase, que resume las reglas de todos los juegos de mesa del mundo: No, es que en mi casa jugamos así.
Dicho eso, dicho todo, ya te puede pillar la poli jugando al tres en raya con cocaína que tu los miras con las pupilas dilatadas, y les dices: No es que en mi casa jugamos así.
Claro, es que todos estos problemas vienen porque las reglas de la oca no están escritas en ningún sitio, se transmiten de boca en boca, como el herpes; son como leyendas milenarias, y dice el cantar, de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente, ya, pero luego en cada casa el cantar es distinto, y a lo mejor estás en casa de un amigo y caes en una oca, y crees que de oca a oca y tiro porque me toca, y te dice: De eso nada, de pato a pato tiro yo y tu te esperas un rato.
Es que en mi casa jugamos así.
Y en lugar de solucionar este problema poniendo las reglas detrás del tablero, ponen un parchís. Yo es que me indigno, si porque hay juegos que son muy peligrosos, los hay que no se acaban nunca, ¿conocen alguna persona que haya terminado una partida de Monopoly? Es imposible, ya lo pone en la caja, edad aconsejable, de 9 a 99 años, para que te de tiempo a terminar la partida.
Otra cosa que les encanta poner en la caja, es el contenido del juego. Esta caja contiene: 4 fichas de colores, un dado, un tablero... ¿Para que lo ponen? Si además eso solo es cierto el primer día, si porque al día siguiente el cartel tendría que ser más bien: Esta caja contiene: un pie de los airgamboys y un botón que hace de ficha verde, el dado cogerlo del parchís.
Y aquí viene una de las más grandes dudas, ¿por qué desaparecen los dados?, ¿dónde se meten?
Yo tengo la teoría de que los dados son como Dios, o como las tijeras de la cocina, que dicen que existen pero nunca están donde se les necesita. Y sin embargo hay cosas que no las necesitamos para nada, y siempre están ahí; vamos a ver, los 8 y los 9 de la baraja española, ¿para que los siguen fabricando? Si son super-molestos, es como si yo ahora me empeñara en fabricar chicles con hueso, o con dos huesos.
Y luego tiramos enseguida a la basura, cosas tan importantes como esa carta blanca que tiene unas letras minúsculas, esa carta la tiramos enseguida, claro luego hay cosas de la baraja que no entendemos, si porque vamos a ver, un caballo es un caballo y un rey es un rey, ¿no? Todos sabemos lo que son pues porque los hemos visto en la Zarzuela, o en cualquier otro hipódromo...
¿Pero que coño es una sota?¿Para que sirven las sotas? ¿Hubo un tiempo en que vivíamos gobernados por sotas? ¿Se han extinguido ya? Claro nadie lo sabe, por eso está esa milenaria tradición de que cuando se compra una baraja de cartas, lo primero que hacemos es quitar todas las sotas y substituirlas por lonchas de mortadela, ¿no?
Pues en mi casa jugamos así.
Muchas gracias, buenas noches
jueves, enero 17, 2008
Consejos prácticos para que tus hijos se vayan de casa
Los hijos dan muchas satisfacciones. A mi, el mío me ha dado innumerables, no lo negaré, sobre todo cuando era pequeño. Se me caía la baba con cada cosa que hacía. Es verdad que he sido un poco blando, ¡hasta me alegre por su primer suspenso! Dije: “mira, como su padre!”.
Pero esa emoción que sientes con el primer diente se te pasa cuando ya le has empastado cinco muelas. Por cierto, que bien puesta esta esa palabra: “empastar”. Con los pasos sucede lo mismo que con los dientes. Cuando empieza a andar, sus primeros pinitos, te emocionan. Pero pasa el tiempo, el niño crece y lo pasos se convierten en pasos de Telefónica. Llega la factura con doce mil pasos, y te dices:”joder, este niño se ha tenido que hacer el Camino de Santiago, ida y vuelta!!”. A partir de cierta edad, los hijos, cuando están en casa se agarran al teléfono como luchadores de sumo. Y que no lo sueltan, eh!
- Cuelga ya, que llevas media hora.
- Pero si me han llamado a mí…
¿no es cierto? ¿a qué los hijos no llaman nunca? Siempre les llaman a ellos, ¿pero qué se creen, que somos, sordos o gilipollas?
Otra pequeña pasión de los hijos: la cama. Cuando era pequeñito podía estar horas contemplándole dormido en su cunita, me acercaba a colocarle la almohadita…ahora, cuando le veo roncando despatarrao también le colocaría la almohada, pero en la cara, para asfixiarlo, que se tira horas ahí, inmóvil como una crisálida… Porque los hijos, cuando están en casa, o están al teléfono o están en la cama… Y menos mal, porque si no, comen. De todos es sabido que, si un hijo no está al teléfono o en la cama, está en la nevera. En cuanto se levanta, su primer pensamiento es “nevera, nevera”. Y se ponen a comer con la puerta abierta, para no perder tiempo… Es su momento de máxima actividad. Cada día se proponen un reto: acabar con todas las existencias de la casa. Que no se diga que no tienen aspiraciones!!! Ahora entiendo eso de que los hijos vienen con un pan bajo el brazo: claro, ellos traen el pan, para que seas tú el que les ponga el jabuguito…
Menos mal que de vez en cuando sale a dar una vuelta… en mi coche, claro “como tú no lo usas”… que me lo devuelve con el deposito como el dodotis: ni gota, ni gota. Pero no se equivoquen, yo le quiero mucho, soy su padre.
Los hijos son lo más grande que hay, sobre todo el mío, que pesa noventa kilos y tiene treinta tacos. Yo, sinceramente creo que ya ha llegado el momento de que se largue. ¿alguno de ustedes tiene el mismo problema, tienen un hijo en casa que les roba viagras? Yo ya estoy harto, he intentado casi todo para conseguirlo, así que presten atención, que les voy a dar una serie de consejos…
Lo primero que hice fue la guerra psicológica. Cada vez que entraba en casa, le preguntaba por su vida sexual. En cada comida, en cada cena, sacaba el tema:
- Cariño, ¿qué tal con María? ¿yaaaaaa…?
Esto les fastidia, y hay que insistir. Yo seguía:
- no tengas vergüenza, que el papá y la mamá también hacemos nuestras cositas.
Esto les jode. Si falla esta estrategia, hay que dejarse de sutilezas.
Hagan como yo, humíllenle delante de las visitas, especialmente si son femeninas.
- Tan grande, y luego no es nadie, vomita en todos los viajes. Sin avisar, eh, al que pilla por delante le deja el pelo como la duquesa de Alba. Por no hablar, claro del pis que aun hoy se hace por las noches, cuando ve una película de terror, je, je. Al mío, esto le afectó. Cuando se fueron sus amigas, se acercó a mi hecho una furia y me dijo:
- Te lo advierto, papá, no lo vuelvas a hacer. Un día de estos os levantaréis y encontraréis mi cama vacía.
A mi se me saltaban las lágrimas.
Seguí atacando por donde mas dolía: me hice moderno. Para que los hijos se sientan a gusto, tienes que ser un padre carca y protestón. Así es que yo me dejé coleta. Tendrían que haberme visto: era una mezcla entre la Pantoja, Karembeu y Aberasturi… Y empecé a salir.
Nada puede irritar mas a un hijo que encontrar a sus padres en un pub vestido como el solista de los Mojinos Escozios. Se lo imaginan, ¿no? Con los pantalones anchos, cortados a media pierna y enseñando un poco la raja del … Háganme caso, síganlo a la discoteca y bailen a su lado.
Cuando ya estén bien sudados, intenten ligar con todas sus amigas. Pónganse macarras, babosos…
- Ese es mi hijo, un semental… Claro que ni la mitad que su padre. Que sus amigos no quieran salir con él por si apareces. Yo, con eso, al mío lo tengo pensando en hacer la maleta. Me falta darle la puntilla.
¿Saben cómo lo pienso hacer? Me pondré una túnica como la de Rappel, y me voy a hacer vidente. Sigan mi ejemplo, cojan el ojo de una muñeca, plánteselo en la frente cada vez que se lo crucen por el pasillo, y digan como quien no quiere la cosa:
- te veo el aura negra, tú vas a hacer un viaje al extranjero, tú tienes el karma muy lejos de aquí… y rápidamente su Terminator particular cogerá sus maletas, se hará la cirugía y nunca más le volverá a molestar.
Ya verán, ya, como tengo razón!!
club de la comedia
viernes, diciembre 21, 2007
Los refranes
Buenas noches.
Traigo un humor de perros. Vengo de un bar donde me he encontrado con un camarero refranero, ¡Tela marinera! Diez minutos ha tardado en traerme un café y cuando le digo: ¡Hombre, ya era hora!. El tío me suelta: Más vale tarde que nunca. Y entonces me fijo…: Oiga, aquí hay un pelo…. Y me suelta: Bueno, ¡donde hay pelo hay alegría, hombre!. Joder, qué alegría ni que leches, haga el favor de ponerme otro café y se dé un poquito de vidilla que me tengo que ir. Y me contesta: Bueno, bueno, vísteme despacio que tengo prisa…Oiga, ¿Me va a contestar a todo con refranes? Ya sabe, hombre refranero, medido y certero. ¿Certero? Pues me está usted tocando un poco las tres de la tarde, la verdad… ;El que se pica ajos come…
¡Joder, qué brasa! Que se me han quitado las ganas de café y de vivir y de todo… Y todavía cuando salgo, para rematar la faena me dice: A enemigo que huye, puente de plata. Nada, que no hay quien pueda con un refranero. Y es que cuando la gente dice un refrán, se cree que está diciendo una verdad indiscutible. Y, me van a perdonar, pero no es así.
Siempre se ha dicho que los refranes son anónimos, pero yo creo que no es difícil saber quien los ha hecho, es más, estoy convencido de que están hechos por una sola persona. Un hombre, para más señas. Y analizándolos, hasta podría hacerles un retrato robot del individuo: Para empezar, estaba como una cabra. Porque algunos refranes no tienen ningún sentido. Explíqueme éste: Cabeza gorda, ojos hermosos ¿Cómo que cabeza gorda ojos hermosos? Eso es mentira. No hay más que ver a Pujol…
¿Y éste? Va uno y dice… Al revés te lo digo para que me entiendas… Pero bueno ¿Tú eres gilipollas? Dímelo al derecho y te entenderé. El inventor de los refranes o era tonto o tenía más morro que un oso hormiguero. Se inventaba un refrán, pero siempre tenía otro preparado por si le pillaban: ¿Qué se quería ir a hacer footing? A quién madruga Dios le ayuda… ¿Qué se le pasaba la manía del footing? No por mucho madrugar amanece más temprano… ¿Qué le daba por acostarse pronto? A las diez, en la cama estés… ¿Qué se le pasaba la manía de acostarse pronto? Quien mucho duerme, poco vive… Y arreglado. En fin, que a mí me descoloca.
Con el amor también se contradice: Contigo pan y cebolla. Pero luego tiene otro refrán: Tanto tienes, tanto vales, que esto me lo creo más. Porque, tú vas con unas stock options a una discoteca y ligas con la que te dé la gana… Ahora, ¡Vete tú con una barra de pan y una cebolla y verás lo que te comes…! Como no te comas la cebolla…
Además, no creo que él estuviera muy puesto en este tema, y digo él porque estoy convencido de que es un hombre. Sobretodo teniendo en cuenta que hay un refrán que dice El hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso ¿Cómo creen ustedes que sería el tío éste? ¿Guapo o feo? ¡Pues feo! ¡Por eso se inventó el refrán! El tío tenía que ser un regalito. Cabeza casposa, poco piojosa ¿Pero será desagradable?…
Eso sí, luego era delicado, no se crean que le gustaba cualquiera… A la mujer, le pedía unas condiciones imposibles: Teta que la mano no cubre, no es teta, que es ubre y Teta que baila en la mano, no es teta que es grano. Vamos, que tenían que tener las tetas homologadas… Como un casco de moto.
El tío tenía muy claro lo que le interesaba de las mujeres: A las mujeres y al papel, hasta el culo le has de ver… Que no me parece a mí, una forma de presentarse… Buenos días, ¿Me enseña usted el culo?… Y no acaba ahí la cosa. ¿En qué otra zona se fijaba?… Tira más pelo de coño que maroma de barco… . ¡Hala! ¡Este tío era un enfermo!.
Otro dato que conocemos del inventor de los refranes, es que no debía tener muy buen concepto de Dios, porque lo pone de vuelta y media: Dios da legañas al que no tiene ojos, Dios da mocos al que no tiene pañuelos. Vamos, que Dios no da ni una. Ya podría hacer un cursillo antes de ponerse a repartir a tontas y a locas. Pero éste es el peor: Dios da nueces a quien no tiene muelas ¡Hombre, eso ya es mala leche!.
Y para demostrarles que los refranes no tienen ni pies ni cabeza, les voy a decir unos que he encontrado en el refranero y que me han dejado totalmente alucinado: Chocolate y agua fría cagalera a medio día ¡Ole! A una mujer bigotuda, desde lejos se saluda ¡Venga! … Y mi favorito: Al que no está hecho a bragas, las costuras le hacen llagas ¡Toma ya!.
Después de lo visto, está claro que el tío era un impresentable y que la mayoría de los refranes los hacía sólo porque rimaban… En agosto frío al rostro… Claro, como rima, pues ya está… Así cualquiera hace un refrán… Yo mismo: En enero, aquí te espero, En octubre… pon la lumbre y En mayo… cuídate el callo ¡Mira como Julio no tiene refrán…! ¡A ver quién le busca una rima a Julio!. Les dejo que lo piensen. Buenas noches.
Club de la comedia.