domingo, enero 14, 2007

Frases celebres

Procuremos màs ser padre,de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado

El amor compadece, y compadece màs cuanto mas ama

Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo no procuran la transmision de esos conocimientos


Miguel de Unamuno.

Los que estan siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte.

Si es bueno vivir, todavia es mejor soñar y , lo mejor de todo,despertar

Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre en labios de una mujer

Antonio Machado
esos niños, pero que majos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
quien es?

miércoles, enero 10, 2007

este es mi chico, como molamos.








mediran que no?

Cuando nos enamoramos

Buenas noches. Quiero hablarles del amor, porque viniendo para acá me he encontrado a un amigo que se ha enamorado locamente, y está imbécil perdido.

Esto me ha hecho plantearme algunas cosas: ¿Ustedes no creen que debería existir una baja laboral por enamoramiento? ¿Acaso no te dan la baja cuando tienes depresión o cuando tienes estrés? Pues yo creo que si tú vas al médico y le enseñas un folio en el que has escrito cien veces quiero a Marisa, quiero a Marisa, quiero a Marisa, está claro que estás enfermo y así no se puede trabajar.

Cuando estás enamorado no es sólo que te comportas como un idiota. Es que además piensas que eres especial, que las cosas que haces no las hace nadie más en el mundo. Aunque en realidad lo que haces es repetir las mismas tonterías que hacen todos los enamorados.

Por ejemplo: el teléfono se convierte en el centro de tu vida, lo descuelgas cada cinco minutos para comprobar que hay línea. ¿Pero qué te crees? ¿Que te van a cortar la línea justo en el momento en el que te tiene que llamar ella? Hombre, los de Telefónica tienen mala leche, pero no tanto.


Cuando por fin te llama te da un vuelco el corazón y te dispones a tener una conversación muy profunda:


- ¿Qué haces?
- Nada.

Y así, dos horas de conversación profunda y otras dos para colgar:


- Bueno, pues cuelga.
- No, cuelga tú.
- Tú primero.
- No, tú.
- Contamos tres y colgamos los dos a la vez.

- Uno, dos y tres.
Y si cuelga ella, te quedas jodido y piensas que tú la quieres más. Y la vuelves a llamar:


- Oye, me has colgado.
- ¿Pero no has dicho que contáramos hasta tres?

- Sí, pero no tan rápido.

Todo cambia cuando estás enamorado. Tu escala de valores varía radicalmente. Por ejemplo, antes, el domingo se lo dedicabas al fútbol. Ahora te vas a comer con ella y la sobremesa se prolonga. Tú la miras, ella te mira, la coges de la mano, las seis de la tarde. Pero, por mucho que la quieras, eres un hombre. Y hay un momento en el no puedes más y te levantas: Voy al servicio. No te vayas ¿eh?


Y en cuanto no te vea , agarras al camarero y le dices, ¿Eh, como va el Madrid tío?. Y con eso te quedas, porque cuando llegas al coche no puedes poner Carrusel Deportivo. No señor, estás enamorado. Hay que poner musiquita romántica. Una cinta que te has grabado especialmente para esa noche y que en un alarde de originalidad le has puesto el título de ,Lentas.


Por cierto, el coche es uno de los sitios donde más se nota lo tonto que te has vuelto con esto del amor, porque por primera vez, en lugar de desear que se ponga en verde, quieres que cambien a rojo para darle un beso: ,Uy rojo, muá,


Tampoco te importa que te piten cuando se pone verde, porque te sientes superior. Le haces una sonrisita a tu pareja y sigues. Y no te queda más remedio que volverte fino. Cuando estás enamorado practicas mucho el conocido deporte de aguantarte los pedos. ¡Pedos delante de ella ni uno! Ni en el cuarto de baño, ni en la cama, ni en ningún sitio. Y en cuanto bajas a la calle y te diriges al coche. ,Brrrrrr. Vas a propulsión.


Cuando estás enamorado te comportas como un imbécil ya desde el primer momento en que la ves. Por ejemplo, si te enamoras de una chica en la biblioteca, en seguida se pone en marcha el juego de las miraditas...


Lees una línea, y la miras, pasas la página, y la miras, buscas un pañuelo, y la miras, te suenas los mocos y la miras... Y a veces, sencillamente la miras... Y es que no te atreves a acercarte... Te puedes tirar meses buscando esa frase que hará que ella caiga rendida a tus pies. Un día, por fin, la encuentras...: Me acercaré y le diré...: Perdona ¿Te importaría no ser tan guapa, es que no puedo concentrarme en el libro. Entonces te levantas, vas hacia ella... pero cuando te acercas sólo eres capaz de decir: ¿Me dejas un boli? Es que se me ha gastado . Si te enamoras de una chica de fuera al separaros prometéis escribiros; y ella ya lo creo que te escribe. ¡Cartas de diez folios!... Pero te cuenta cosas de su vida en Ourense que a ti no te interesan para nada...


Hola Paco, estoy en Ourense, está lloviendo... Acabo de llegar de clase de inglés, y estoy más aburrida... aunque el profesor es muy majo, es canadiense y lleva gafas ¿Y a mi qué? Y de repente te pone: Paco, tengo que dejar de escribir porque llegó mi madre. Y en la línea de abajo. Ya he vuelto, como te iba diciendo, lleva gafas... Pues vale...


Sin embargo, nosotros cuando escribimos una carta vamos al grano: Hola Petra: estoy caliente. Atentamente Gabino. Y ya está.


En fin, que me voy a pedir la baja porque he visto a una chica en la tercera fila y creo que estoy empezando a enfermar.



el club de la comedia

viernes, diciembre 29, 2006

jueves, diciembre 28, 2006

yo mismo

¿ que pasaria si los hombres se quedaran embarazados?

Dicen que la población está envejeciendo. Los políticos piden niños, no hay más que ver la que se ha montado con el primer niño del milenio, que menuda paliza nada más nacer… Pues no es por culpa de las mujeres, nosotras ya hacemos lo que podemos, de hecho parimos, aunque tal y como está el empleo ponte a pedir bajas maternales… Por eso yo creo que si quieren que haya más niños, que los hombres también se embaracen. Auque no sé si eso solucionaría el problema, porque… ¿se imaginan lo que pasaría si los hombres se quedasen embarazados?

Por ejemplo, está claro que los hombres son unos flojos. No soportan el dolor. Así como las mujeres aguantamos casi hasta el último día yendo a trabajar, ellos, con lo quejicas que son, en el momento en que les diera positiva la prueba entrarían amarillos en el despacho del jefe con al rana tiesa en la mano:
- Mire, mire cómo estamos… Deme la baja, que ya tengo náuseas, vengo vomitando desde el laboratorio por la ventanilla.

Cuando estamos embarazadas, ellos saben que no pintan nada, pero como se empeñan en agradarnos, no paran de hacernos preguntas:
- ¿Qué tal te encuentras?
- Muy bien, estoy fenomenal.
- ¿Pero te encuentras bien de verdad?
- Sí, mi amor, ya te lo he dicho…
- Es increíble lo bien que te encuentras, ¿verdad?
- Que sí, que estoy bien… no te preocupes, no me pasa nada.
Al final eres tú la que acabas tranquilizándole a él.

Si los embarazados fuesen ellos, las respuestas serían distintas:
- Antonio, ¿qué tal estas?
- Jodido, yo creo que estoy perdiendo hasta la vista.
- Pero, ¿tan mal te encuentras?
- Fatal, me quedan dos telediarios. Vas a tener que criar a nuestro hijo tú sola.
- Es increíble lo mal que te encuentras, ¿verdad?
- Y lo que me callo, pa’ no asustarte, que la procesión va por dentro.

Total, que al final también le acabas tranquilizando tú.

Las mujeres, cuando estamos embarazadas, tenemos antojos porque se nos agudiza el sentido del olfato. Puedes oler las palomitas del cine que está en la otra manzana, o el marisco a la plancha del bar que está dos calles más abajo:
- Quiero marisco.
Y te lo trae, porque ya saben eso que dicen, que si no te conceden un antojo luego al niño le sale en el cuerpo, y claro, él no quiere que el niño nazca con cara de gamba, aunque luego sea el más gamba de su clase…

Si los hombres se quedasen embarazados sus antojos serían distintos. Con lo simples que son, se despertarían a medianoche diciendo:
- ¡Quiero una Black & Decker! ¡Necesito hacer agujeros, ya!
Y tú se la traerías, porque no te gustaría que el niño naciese con la nariz retorcida como una broca.

También cambiaría la preparación al parto. Las mujeres no tenemos problemas con eso de tirarnos al suelo. Y respirar ahora sí, ahora no durante horas y horas. A los hombres en cuanto les dijeran: “Vamos a hacer ejercicios de relajación”, se sentarían en una mesa y sacarían el dominó:
- ¡Venga, pito doble!

Una pregunta: con la tripa que tienen ya algunos hombres, ¿cómo se les pondrá cuando estén embarazados de treinta y dos semanas? Como un dirigible. Más de uno en vez de romper aguas, romperán cerveza.

Otra: ¿se moverá el niño más en el vientre del hombre? Seguro que sí, sobre todo cuando se pongan a roncar. ¿Cómo va a saber el niño que tiene que hacer tsk, tsk, tsk, para detener el terremoto?

Y una última pregunta: ¿qué harán los hombres cuando sientan las pataditas del bebé? Las mujeres nos emocionamos y decimos: “Mira, mira, se ha movido.” Ellos directamente cantarán el gol: “¡Gol! ¡Gol de mi chico!”.

Y, en vez de ponerle música clásica para que el niño salga más inteligente, pondrán el Carrusel Deportivo:
- Es que así se relaja el niño, es oír el gol en Las Gaunas y se queda como una malva. ¡Esto sí que es un clásico!

Una de las cosas que más cambiaría sería el cochecito. Nosotras, que somos más prácticas, el único accesorio que le ponemos es una sombrilla, por si hace sol. Los hombres no soportarían comprarse algo que incluyese la palabra “coche” sin llenarlo de chorradas. Seguro que los venderían en los concesionarios. Se pondrían insoportables: - El mío tiene radio extraíble, es descapotable y lleva llantas de aluminio, y un alerón… No habría ningún cochecito sin alerón. Luego habrías que verles, picándose en el paseo y haciendo adelantamientos, y el pobre niño con cara de velocidad.

Y el colmo: si a los hombres ya no hay quien les soporte cuando se ponen a contar su mili en plan fantasma… para aguantarlos contando el parto:
- ¡Bufff! Lo mío sí que fue un parto con dolor. Se había acabado la epidural, la matrona y el médico sentados encima de la tripa porque llevábamos cinco horas y nada. El niño intentándolo hacia arriba, que ya estaban pensando en sacármelo por la boca. ¡Todos atacaos! Y yo: “Tranquilos; a ver, dame la tijera que me voy a hacer la cesárea…”. Tras, tras, unas puntaditas… y así que salí andando del quirófano, con mi niño en brazos, que se quedaron alucinaos.

En fin, que pensándolo bien, prefiero parir a mi hijo antes que tener que aguantar a un hombre embarazado.

Fuente: El Club de la Comedia

viernes, noviembre 17, 2006

leyes de murphy

Ley de la mujer de tus sueños.
Siempre llega un mes después de casarse.

Ley del holgazán.
No dejes para mañana lo que puedes hacer pasado mañana.

Ley de los polvos.
Hay 2 tipos de polvos, el polvo oscuro que mancha los muebles claros, y el polvo claro que mancha los muebles oscuros.

Ley genética.
Si tus padres no tuvieron hijos, tú tampoco.

Ley de Flugg.
Cuando se necesita tocar madera es cuando nos damos cuenta que el mundo está compuesto de aluminio y vinilo.

Ley del estacionamiento.
Cuando vayas caminando habrá montones de huecos para dejar el coche. Cuando vayas en coche, no habrá ni uno.

Ley de Inercia.
Donde hay un QUIERO siempre hay un NO PUEDO.

Fenómenos telefónicos.
Si tienes lápiz no tienes papel.
Si tienes papel no tienes lápiz.
Si tienes las dos cosas, nadie te deja un mensaje.

Ley sobre componentes sofisticados.
El componente más caro, es siempre el que se rompe primero

Ley del movimiento dinámico
No importa lo deprisa que andes, si has salido tarde
siempre llegarás tarde

Ley de la tostada
Siempre cae del lado de la mantequilla

Solución a la ley de la tostada
Tirarla en un lugar limpio antes de untar la mermelada y a
continuación untarla por el lado contrario al que ha caido,
que será el lado natural de la mantequilla

2º solución a la ley de la tostada
Untar mermelada

jejejej

Quien es el jefe?

Al principio de la humanidad, cuando Dios creó el cuerpo humano, los órganos vitales del mismo comenzaron a discutir sobre quién sería el JEFE.


EL CEREBRO expuso: Yo debo ser JEFE, ya que ordeno el funcionamiento de todos ustedes.
LOS OJOS argumentaron: Nosotros deberíamos ser los JEFES, porque guiamos todo el cuerpo.
EL CORAZON dijo: Entonces yo debería ser el JEFE, porque llevo la sangre para que todos funcionen.
En ese caso, dijo el ESTOMAGO, Yo seré el JEFE, puesto que los alimento a todos.
LAS PIERNAS se declararon JEFES porque según ellas transportaban todo el cuerpo.
Y todos los demás se indignaron cuando la MIERDA pidió ser JEFE, y se rieron a carcajadas.
LA MIERDA sólo dijo: Yo seré el JEFE... y si no, me declaro en huelga.

Entonces la Mierda se negó a salir durante cinco días.
-EL CEREBRO se sentía mal......
-LOS OJOS se nublaban.........
-EL CORAZON amenazaba con pararse.......
-EL ESTOMAGO estallaba.......
-LAS PIERNAS temblaban.......
-Entonces todos gritaron: ¡¡ QUE SEA LA MIERDA EL JEFE!!! -y desde entonces .... ¡¡¡ CUALQUIER MIERDA PUEDE SER JEFE!!!

viernes, noviembre 10, 2006

¿Cómo saber si ella tiene ganas?

Tener relaciones sexuales es difícil, siempre. Cuando tienes pareja piensas: ¡Por fin voy a tener sexo cuando yo quiera!. ¡Mentira! Eso de las relaciones sexuales estables es una leyenda. Es difícil que se dé que ella tenga ganas y que tú tengas ganas, y que cuando tú tengas ganas, ella sepa que tú tienes ganas y tú sepas que ella tiene ganas...

Yo, por necesidad más que nada, me he convertido en un experto en interpretar este tipo de señales. Veréis: si estás en el sofá y cuando va a acostarse te dice: - Me voy a la cama, no tardes.

Eso quiere decir: Me voy a acostar sin bragas. Pero si ella se acuesta y te dice: - Yo me voy a la cama, cuando vengas haz el favor de no hacer ruido.

Amigo mío... coge una revista y sedúcete a ti mismo.


Hay palabras mágicas que ella suele utilizar para dejar claras sus intenciones. Por ejemplo, la palabra ,siesta. Si ella después de comer te dice: - ¿Nos echamos la siesta?

Está claro: sí está.

Hay que estar muy atento a cómo se viste cuando se acuesta. Si se coloca los calcetines y el esquijama con pelotillas te está diciendo que no quiere saber nada de tus pelotillas...



Yo creo que, con esto del sexo, las personas funcionamos un poco como los teléfonos móviles: que se supone que sirven para que estemos comunicados siempre, pero a veces tú lanzas un mensaje y ella no está operativa; otras te lo lanza ella a ti, y resulta que tú estás comunicando.


Si un día anodino, como por ejemplo el martes, tu chica sin venir a cuento te pregunta por Zidane:

- Oye, ¿y cómo va lo de Zidane?
Está claro... ¡¡¡Quiere... que le introduzcas el PIN!!!


Hay otras señales más sutiles. Hay que estar muy atento a cómo te llama cuando llegas a casa. Si entras por la puerta y escuchas tu nombre tres octavas más agudas de lo normal (En vez de oír: Hola Manel, oyes: ¡Hola Maneeeeel!), prepárate. Va a estallar el obús. Te va a hacer como en el anuncio de Jazztel:¡Otro...! ¡Otro...! ¡Otro más...! Lo malo, cuando te pasa esto, es que tú, al segundo, te quedas sin batería.


Si cuando se está arreglando para salir te dice:¿Me ayudas a subirme la cremallera?, en realidad te está diciendo:¿Cuándo volvamos... también me la bajarás?. Es decir, ella está a tope de cobertura.


Pero atención, porque el momento de subirle la cremallera es muy delicado. Si la pellizcas sin querer, se acabó lo que se daba. Se dará la vuelta y te dirá: ¿Qué piensas? ¿Qué estás cerrando una maleta? ¡Serás bestia!. Y conectará el buzón de voz. Ya puedes llamar, ya...


La postura que ella coge cuando se mete en la cama es otra forma de saber si está operativa o no está operativa. Si se mete en la cama y se enrolla como una oruga... no te esfuerces, tiene el terminal apagado.


Pero si por el contrario, se tira boca abajo y mueve el culete como el pato Donald al andar... ¡Atención, tienes una llamada en espera!


En cualquier caso, con móvil o sin él, el momento clave sin duda es el sábado. Porque el sábado por la noche tú sabes que toca. Y con esa ilusión te metes en la cama. Pero puede pasar que, de repente, apague la luz y diga:

- Buenas noches.
- ¿Cómo que buenas noches? ¡Pero si es sábado!


Te dan ganas de levantarte a por el calendario y decirle: Mira... Mira... ¡Mañana rojo!. Hombre, por favor... Yo creo que, como hay mucha despistada por ahí, deberían decirlo en las noticias: Y terminamos recordándoles que hoy es sábado... Mañana rojo.

Sin embargo en vez de ir a por el calendario, lo que hacemos la mayoría de los tíos es poner en marcha la operación gusano: acercarnos a ella reptando por la cama, como sin querer, hasta que nos acoplamos. La abrazamos y empiezas a tontear con la mano, que si le acaricias la cadera, que si ahora la tripita... y empiezas a subir y a subir, a ver si ella reacciona. Y sí que reacciona, sí. De pronto te coge la mano y te dice:

- ¡Qué bien estamos así! Yo no necesito nada más.

Y te quedas con las ganas. Esperando la próxima señal. Habrá que tener... la antena sacada

Del club de la comedia.